domingo, 18 de febrero de 2018

Las cuentas de los tramposos

Por. John Montilla


“- No olvide este número: 211612.
- ¿Qué? Pero... 
- 211612. 
- Vale, vale... usaré mis trucos nemotécnicos... 21... caballos azules...16 
   reactores...y...y 12 enanos... girando.” 

                                                                                             (Woody Allen) 



Antonio Caballero ,  escribió una columna para la Revista Semana titulada “Concurso de Tramposos”  en la que hace una crítica a algunos de los candidatos presidenciales que se inscribieron para la contienda electoral basados en un soporte de firmas ciudadanas,  muchas de las cuales afirma Caballero : “fueron rechazadas por la Registraduría, que al revisarlas las encontró espurias.” Es decir muchas de esas firmas fueron ilegitimas,  adulteradas, falseadas, o simplemente fantasmas; pese a ello algunas fueron entregadas al organismo electoral en un “espectáculo de circo, con bandas de música y payasos de sombrero.”


Caballero afirma que un candidato uso esta estrategia para “simular que no tenía partido que avalara su nombre”,  obviamente para que no lo cobijara el descrédito de su partido. El columnista dice que  “fueron docenas las denuncias de que se estaba haciendo recoger firmas por funcionarios públicos, obligados para conservar su puesto a entregar una cuota de firmas de amigos o parientes.”


Por eso después de leer ese artículo,   me puse a la tarea de imaginar a algunos de los firmantes de esas planillas que sirvieron para inflar las engañosas cuentas de esos candidatos que según el columnista arriba mencionado “ponen en el centro de sus programas de gobierno la lucha contra la corrupción.” He aquí una lista  ficticia de personajes que quizá hayan estampado su nombre en las malqueridas planillas de los tramposos:   


Por supuesto que hay que empezar con Alí Baba y los 40 “políticos”, no es necesario aclarar que usé un sinónimo. A esto hay que sumarle “las 7 vidas del gato”, que tienen algunos; uno cree que están muertos políticamente pero milagrosamente resucitan; quizá se deba a milagros de “Los 12 apóstoles” -no nos referimos a los de los relatos bíblicos-  Los tales, quizá debieron haber firmado mejor como los de la película   “Los 12 del patíbulo”.


Seguimos con las cuentas y tenemos a  “Los 3 cerditos”, quizá deberían ser más, pues marranos hay muchos. Y si de tríos se trata tenemos a “Los 3 mosqueteros”, “Los 3 chiflados”, “Las 3 Marías”, “El Trío los Panchos”, “Los 3 Ases”, “Los 3 Diamantes”, “Los 3 Reyes”, el trío de la comedia “3 solteros y un biberón”, y el clásico “Los 3 elefantes,  más el de Samper serían 4. La cuenta sube al agregarle los “4 fantásticos”;   los tramposos que son unos caraduras, sí que  son buenos para estirar cuentas, hacerse los invisibles, y  si los pillan echarle, no candela, si no tierra a sus torcidos y salir triunfantes y sobre todo alegres como el  “El Cuarteto Imperial”.


La cuenta  de los firmantes prosigue con   “El  7 mujeres”,  y su contraparte:  “Blanca nieves y los 7 enanitos,  más “Los 7 samuráis”, junto a “Los 7 magníficos” y  “Los 7 contra Tebas”, más otros siete al sumar a “Doña flor y sus dos maridos” con las “4 babies” del poeta Maluma. Ya lo dijo Lizandro Meza: “Que misterio tendrá el número 7” :

“Siete son, los pecados capitales, 
siete son, los días de la semana, 
siete son, los colores del arco iris, 
siete son, las notas de mi guitarra “


A esa cuentas alegres hay que agregarle “Los 50 de Joselito”, y unos “14 Cañonazos”, que dan para celebrar unas “15 primaveras” con  “11  de Caldas”  (Hablo de aguardiente) , pues de seguro más de uno estampó su firma convencido por este brebaje milagroso de tiempos electorales.


En las planillas encontramos   a los “ 33 mineros chilenos”  milagrosamente rescatados;  a los  “300” valientes guerreros de la épica película;  los “101 Dalmatas”,  (hijos de perra) , los “666” de la bestia y también en esas cuentas oscuras no podían faltar  el “1000 amores”,  y unas “50 Sombras de Grey”


Las cuentas inverosímiles como sacadas de un episodio cómico del “chavo del 8”, están diseñadas por unos auténticos Pin-OCHOS”  que en el fondo buscan seguir riéndose de nosotros, con el único propósito de quedarse otros “4 años” más agarrados de la teta del poder; así al pueblo le toque verse envuelto en otra “ Guerra de 1000 días”, y para que eso no suceda debemos estar atentos y vigilantes como el “Súper agente 86 y su agente 99” para que esas “7 plagas” no de Egipto si no  de Colombia”  no se vayan a quedar otro siglo en el trono; pues ya lo sentenció nuestro Nobel García Márquez : “Las extirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra”  y esto no queremos que nos vaya a suceder pues no hay mal que dure 100 años ni país que lo resista.  Por eso en las próximas elecciones se debe analizar bien cuáles son los números a los que no se les debe marcar para que no vote por esa gente que tiene  “cero” en conducta.


  

                                                                      ***

Pd: “El número de los malhechores no autoriza el crimen” 
       Charles Dickens.



John Montilla. Texto y Fotomontaje
Imágenes. Tomadas de internet.




lunes, 1 de enero de 2018

Almanaque ausente

Por. John Montilla



“El crespúsculo de la desaparición lo  baña todo
con la magia de la nostalgia.”

Milán Kundera


…Y ese objeto que cada fin de año nos obsequiaban  también se lo llevó la avalancha  de Mocoa.




No hace mucho al revisar las fechas de fin de año, me fijé con mayor detenimiento en uno de los almanaques  que mi madre tiene colgados en la pared de la cocina. Un objeto como cualquier otro, sin nada en particular, salvó por un detalle: Ese almanaque era uno de los que cada año se recibía en casa como obsequio por ser clientes asiduos de un establecimiento comercial; el problema es que ese negocio ya no existe, se acabó como tal la noche del desastre de Mocoa.


El negocio en cuestión se llamaba  "Autoservicio La Independencia”  y funcionó con esa razón social  durante muchos años, y sirvió como punto de abastecimiento para los habitantes de Mocoa,  y además servía como fuente de trabajo para varias personas; pero la desgracia también se lo llevó  y de ello ahora sólo quedan la edificación y los recuerdos nostálgicos.









De manera increíble la estructura del establecimiento resistió el embate de las aguas esa fatídica noche, pues  mientras los sectores circundantes fueron arrasados desde los cimientos;  el edificio que recibió de frente el impacto de la avalancha soportó milagrosamente esa prueba. Me estremezco al  recordarlo, ya que estuve parado frente a sus puertas que trepidaban con los objetos que las golpeaban y con el agua hasta la cintura a escasos minutos antes de que se desatara el caos más descomunal que Mocoa haya sufrido en su historia.




Lo que el negocio no resistió fue la pérdida total de la mercancía, de sus equipos de trabajo y de  toda su infraestructura comercial,  tampoco soportó el saqueo de las manos delincuenciales que se aprovecharon del caos y de la angustia de los dueños por huir de allí, quedando el local desamparado en las sombras de la noche.  La avenida torrencial  se llevó todo, incluida la tranquilidad de sus propietarios que en una triste decisión para la comunidad que nos servíamos de ellos, optaron por no volver a reabrir el negocio.



Imagen tomada desde el interior del edificio.


Y por eso esta vez en nuestra familia y en  muchas otras ya no tendremos en nuestras paredes el tradicional almanaque que nos llegaba cada año con el inconfundible  anuncio de  “Autoservicio La Independencia” o el de muchos otros negocios cuyas letras fueron borradas para siempre por la fuerza incontenible de las aguas desbordadas. 









John Montilla.  Texto y fotografías


jmontideas.blogspot.com 

jueves, 28 de diciembre de 2017

Apuntes tragicómicos sobre el desastre de Mocoa

Por. John Montilla 

El dolor y  la tristeza  que nos dejó la tragedia lo sabemos casi todos,  pero que en medio de eso existan hechos que hoy  uno pueda  encontrarle cierta gracia, creo que valen la pena de ser contados.




FUERA DE LUGAR

La tarde siguiente al día de la tragedia, como ya estaba oscureciendo  muchas personas andaban en búsqueda de elementos  para alumbrar; el problema era que no habían tiendas abiertas, por eso varias personas coincidimos en un pequeño local, cuya propietaria es una persona de tradiciones religiosas muy arraigadas, por eso mientras comprábamos fósforos, encendores, velas y baterías para las linternas, ella nos decía que todo lo ocurrido eran designios de Dios. En esas estábamos cuando ingresó a  la tienda una dama de la “vida alegre” y con todo el  desparpajo del mundo  preguntó: ¿Vecina, tiene condones?, la señora puso cara de asombro, se santiguó  y le dijo: “Que te vas a poner a pensar en esas cosas ahora; hay que guardar duelo, hay que orar.”… Entonces la otra le respondió de forma descarada: ¡ Que hps, también hay que pichar.”  Y se fue.


HINCHA FIEL

Nacho es una persona muy popular en Mocoa, hincha furibundo del América de Cali, me lo encontré un día después de la noche de la tragedia; nos saludamos de manera efusiva, pues cada encuentro era un motivo para alegrarse. Luego el hombre me dice: “Anoche nos fue bien.”   Y yo que estaba enterrado en el barro hasta las rodillas; con asombro le pregunto: ¿Cómo así  ?, y Nacho con toda la inocencia  del mundo me responde. “Anoche ganamos.”  … yo simplemente le dije no me jodas con eso ahora.


ARROZ CON HUEVO

En el caos que se armó con el desastre, a unas personas que fueron a visitarnos a la casa, les dimos de comer arroz y huevos con azúcar,  ni nosotros nos dimos cuenta, ni ellos nos lo dijeron. No hubo tiempo para delicadezas.


REMEDIO

Una de las secuelas de la tragedia fueron las enfermedades, entre ellas las de la piel ya sea debido al continuo contacto con el lodo y el agua no potable que  se tenía que usar, de ahí que la aparición de sabañones y hongos en los pies fue  muy natural.  Lo que no era común fue la receta que le escuché a alguien recomendarle a otro para curarse los hongos: “Echate brilla metal, a mí se me quitaron con eso.”


TENDERO MALGENIADO

A un ex vecino, quien era  tendero, parecía que uno fuera a pedirle regalado, cuando iba a comprarle, y si te faltaban 100 pesos, el hombre ponía una cara que uno prefería ir a buscar lo faltante, que quedarle debiendo. Un par de meses antes de la tragedia se había ido a vivir a uno de los barrios de Mocoa que fueron arrasados por la avalancha. Todos lo dábamos por muerto, por eso cuando tres días después de pasado el desastre me lo encontré en la calle, sucio y lleno de barro; y a pesar del mal genio del hombre, no pude resistir y le di un gran abrazo por el reencuentro.



PUERTAS ABIERTAS

A un amigo que estaba bastante furioso le escuche está frase: “Que el diablo se lleve a esos hps que el día del desastre en Mocoa cerraron sus puertas para no dar refugio a la gente que lo buscaba, pero que las abrieron de par en par cuando llegaron toneladas de ayuda, y que luego cuando se llenaron, las volvieron a cerrar. ¡ ?$*#%h"*#*ps !". ”


CHARLA EN LA PANADERÍA

La señora que estaba colocando los panes en la vitrina decía: " *M... sí sabía ordenar los panes , le quedaban bien bonitos en la vitrina." Ella estaba hablando de una de sus familiares que falleció en la tragedia de Mocoa. Luego agregó: " Me gustaría que viniera de nuevo a ordenarlos por mí." Ante ello, la mamá de la finada dijo: "¿Qué harías si viene una noche y los encuentras puestos en la vitrina ?, La señora sin pensarlo dos veces respondió : "Entonces le dejaría trabajo todas las noches." ... y se pusieron a reír espontáneamente de una forma alegre; pero luego agregó la mamá con una gran carga de nostalgia: "Pobrecita mijita, ella ya trabajó, dejémosla que descanse en paz." ... Yo no pude evitar opinar que me parecía bien que recordaran con alegría a su ser querido.  



EL HOMBRE DE LOS ZAPATOS

La noche de la tragedia en horas de la madrugada vi a un señor caminar descalzo entre las anegadas calles de la ciudad; cuando  le ofrecí un par de zapatos, él declinó mi oferta diciendo: "muchas gracias pero yo soy comerciante de zapatos, en el hotel tengo varios". El problema fue que a esa hora  ninguno de los dos sabíamos que el agua había arrasado el hotel donde se había hospedado.



TIPS PARA UN BAÑO CON TAZA

Como nos tocó bañarnos por varios días con taza o totuma, algunas personas sugirieron una pequeña lista de recomendaciones para tener en cuenta:
-Hay que empezar a echarse agua en los pies y subir progresivamente, así hace menos frío
-Hay que conseguir  una pequeña  taza  para no emocionarse al echarse agua  y quedar con el jabón en la piel.
-Alguien sugiere que es mejor echarse el agua sin pensarlo dos veces para que  no le haga mucho frio
- Hay que mojarse con poca agua para que le sobre bastante para poder enjuagarse el jabón.
-Alguien más  práctico sugiere empezar por la cabeza a pesar del frío , y mantener la postura erguida para poder aprovechar el agua al máximo.


PUBLICIDAD MOJADA

Un texto que leí  sobre Mocoa, hablaba de un local llamado "Billares el Diluvio", esto me llevó a investigar un poco y encontré que muchos negocios de ayer y de hoy en Mocoa tienen un "campo semántico" muy relacionado con el agua. Ejemplos: Bar el Volga, Bar Danubio Azul, Discoteca el Niagara, Bar Sirena Azul, Bar la última lagrima, Lluvia de Moda y no podía faltar un negocio paisa que se llama el Gran Vendaval.


DISCUSIÓN

Un  conductor me refirió el siguiente episodio. Había mucha gente con la necesidad imperiosa de llegar a la ciudad ; entre los pasajeros venía una pareja, en la cual se notaba con mayor nerviosismo  al señor; quizá por esa misma ansiedad,  la señora al notar eso le había dicho de forma grosera al señor:: “ ¿Qué te pasa ? … seguramente estas preocupado en que le pudo haber  pasado a  alguna de tus mozas.”



JUEZ DE CANOTAJE

Entre la ropa que llegó como parte de las ayudas para mi gente de Mocoa, había un chaleco de color rojo, nuevo, con etiqueta incluida  y con un letrero  a la altura del corazón que decía: "Juez de Canotaje". ¿ A quién diablos se le habrá ocurrido enviar un elemento así,  ante la magnitud de la emergencia  que estábamos sufriendo ?



CARGAR EL CELULAR

Nunca habíamos sentido tanto la necesidad de comunicarnos, el problema era que  casi no  había donde recargar los celulares, por eso en  las primeras horas del desastre algunos hicieron negocio con ello. Alguien refiere lo siguiente: “Unos lagartos me cobraron tres mil pesos, y como andaba mal vestido, sucio, lleno de barro y  con botas de caucho me miraron  primero y me cobraron por adelantado,  él sentencia:  Dios se encargará de toda esa gente avara que se aprovecha de la necesidad de los demás.”





LA MUERTE TE DA SORPRESAS

En la búsqueda de crónicas de la tragedia de Mocoa una amiga me contó esto: "No hace mucho le encontré por casualidad unas cartas a mi nieta, las había escrito para *Angelita* , una de sus amiguitas que falleció en la avalancha." Ella dice: " Esto me dio una profunda tristeza." El hecho me llamó la atención y le pregunté si me permitía acceder a esas cartas y si me podía contar algo sobre el trágico episodio de la niña, me dijo que sabía poco, pero que conocía a alguien que me podía contar la historia. Le agradecí el dato , y me fue fácil encontrar a la persona referida; cuando la contacté, lo primero que le pregunté fue si conocía a *Angelita*. La respuesta que ella me dio, me estremeció de pies a cabeza: 
"Sí", dijo "ella murió junto a mi madre." 
A ambos se nos aguaron los ojos.



 ABRAZOS DE ABRIL

En abril vi a muchos vecinos darse esos abrazos 
que sólo se guardan para repartirlos en año nuevo.


LLUVIA EN MOCOA

Llueve y cada gota en el tejado 
es una piedra en el corazón.



John Montilla. Esp. Procesos lectoescritores
jmontideas.blogspot.com


sábado, 29 de julio de 2017

Renacer

Renacer:  Crónicas de Mocoa



Por.  John Montilla


                                                                      “El roble duerme en la bellota;
                                                                       el ave espera en el huevo
                                                                       ... Los sueños son las semillas de la realidad.”
                                                                                                                            James Allen   


Como una semilla guardada brota un pedacito de mi historia de la noche de la tragedia de Mocoa.







A pesar de que íbamos huyendo ya con el agua hasta la cintura,  mi hermana, quizá por el susto debido a la increíble  circunstancia que estaba viviendo,  aún no era consciente de la magnitud de lo que estaba sucediendo;  por eso no me causó extrañeza que en esos vitales minutos de angustia me dijera:  “Olvidé cerrar la  puerta del apartamento”. Yo  para tranquilizarle en algo el nerviosismo simplemente le respondí: “No te preocupes, más tardecito la vengo a cerrar.” Mientras la agarraba más fuerte de la mano, y la forzaba a apresurar el paso por entre las lodosas aguas.

En esos instantes  de miedo, por todas partes miraba gente correr desesperada buscando evacuar la zona; segundos atrás mi hermana había perdido uno de sus zapatos, y por simple inercia habíamos volteado a ver, pero no nos detuvimos, al contrario, aceleramos la marcha;  cada uno con sus pensamientos, mi hermana pensando en que aún tendría casa, y yo con la certeza de que no había esperanza esa noche  después de lo que había presenciado al estar parado en medio de tenebrosas aguas y a quince metros  de un puente, minutos antes que pasara  la avalancha que devastó la ciudad.

Por fortuna, cuando las aguas desbordadas pasaron por ahí,  nosotros ya estábamos un poco distantes; pero no fue si no hasta la madrugada que nos atrevimos a ver los estragos que había causado en el sector donde vivía mi hermana; el resultado era catastrófico: Todas las casas del sector habían desaparecido desde los cimientos. Lo que antes era una concurrida calle, había quedado convertido en playa; contar todo el caos, el dolor y la desolación que allí se sufría, no es una cosa fácil de describir, por eso de todo este doloroso  evento, me voy a detener en un minúsculo episodio, que es la razón de este breve escrito:  








Pocos días después de ocurrida la catástrofe, en la casa de un vecino que quedó destrozada y llena de barro, comenzaron a germinar unas semillas de maíz,  arrastradas de que quien sabe dónde,  los delicados brotes estaban creciendo en un cuarto y por entre los restos metálicos de lo que alguna vez fue una cama, la naturaleza que había causado la tragedia volvía a manifestarnos su lado más tierno.

De igual manera, no hace mucho, en lo que era la vivienda de mi hermana y local de negocio familiar, miré que había crecido y dado frutos una pequeña mata de tomate. La planta a pesar de su tamaño tiene unos frutos grandes y en muy buen estado. Sin pensarlo dos veces decidí trasplantarla, ponerla en una matera y llevarla a casa.  Los frutos aún están verdes, al igual que el recomenzar de mis paisanos de  mi pueblo, pero espero que tanto los frutos como los sueños de mi familia y mi gente de Mocoa crezcan y maduren. Mocoa tiene que renacer, la naturaleza nos vuelve  a dar buenas señales.





John Montilla: Texto y fotografías

jmontideas.blogspot.com 

miércoles, 19 de julio de 2017

“Igor” vuelve a casa. Crónica

“Igor” vuelve a casa.  Crónica


Por.  John Montilla

Nadie se  imaginó que un  sencillo y tedioso viaje para un gatito, se convertiría en una odisea que tardaría casi unos seis meses en culminar.




Yo diría que IGOR es un gato cualquiera, lo que lo hace especial, es ser el consentido de un  niño, que por circunstancias que no vienen al caso,  se fue a vivir de Mocoa a la ciudad de Pasto; pues bien a la hora del trasteo, el gato no fue incluido en primera instancia; lo cual generó un pequeño caos familiar cuando el niño reclamó su mascota preferida; razón por la cual se tomó la decisión de llevar lo más pronto posible al animalito hasta el nuevo hogar.



Lo que nadie se imaginó fue, que este aparentemente, sencillo y tedioso  viaje de IGOR  hasta Pasto, la tierra del Galeras, se convertiría en una odisea que tardaría casi unos seis meses. He aquí los hechos:

A mediados de un diciembre, hace unos años atrás,  a IGOR se le acondicionó una caja de cartón y se lo metió en ella  para que viajara en la parte trasera de las tradicionales camionetas  que hacen el recorrido por la peligrosa vía Mocoa- Pasto. Todo iba bien hasta que en el punto denominado Las Planadas,   a unos 15 minutos de Mocoa; seguramente asustado por el encierro y el traqueteo del automotor, el gato había destruido su improvisada jaula y se dio a la fuga. De la cual dieron aviso unos pasajeros que iban en la parte trasera del vehículo.


El dueño hizo detener la camioneta, para intentar atrapar al felino, pero la tarea era complicada  porque el asustado animal se interno en los matorrales y  no prestó atención a los llamados del amo, además los pasajeros y sobre todo el conductor apremiaban para continuar el viaje; resultado tras unos infructuosos pocos minutos por capturarlo, no tuvo más remedio que abandonarlo a su suerte, no sin antes dejarlo recomendado a unos vecinos que en esos instantes atinaron a pasar por el lugar, con la promesa de una recompensa si lo atrapaban y se lo cuidaban. Conclusión el consentido animal quedó abandonado a su destino en el bosque.

El problema venía en la excusa que había que dar para explicar la pérdida del animal a su pequeño amo. Según me cuentan se le dijo que el animalito se había conseguido una pareja porque quería tener gatitos y que por eso se había ido de casa. Al parecer esto y la promesa de uno de los gatitos lo convencieron.

En Enero, de regreso de vacaciones, el dueño - que entre otras es un amigo- fue a darse una vuelta por el lugar y a preguntar por el animal, algunos vecinos, especialmente unos niños dijeron haber visto un gato merodear por esas vecindades. Entonces él decidió  levantar la recompensa si lo atrapaban, o si le daban información de él.

Una semana después volvió  por el lugar con una bolsa de comida para gatos, y se encontró con que un niño había atrapado un felino, pero cuando fue a verlo resultó que no era el que buscaba; sin embargo les dejo un anticipo de recompensa, así como también la bolsa de concentrado para que le dejen al alcance  por si lo veían. Pero a pesar de varias visitas que hizo al lugar, las pesquisas parecían no dar resultado.


Las fotografías que existían del gato  en sus buenos tiempos, se habían perdido  cuando al computador de mi amigo  fue atacado por un virus y en el proceso de reparación del sistema, esa fue una parte de la información que se perdió. Así que ni modo de repartir su imagen entre la gente de la vereda para que lo reconozcan.

Dos meses después, una agradable mañana de un sábado, fui invitado por mi amigo para que lo acompañara  a dar una vuelta por el lugar; total lo tomé como un pequeño paseo.  Preguntamos  en diversas partes, nos internamos por senderos, con el temor de que nos sacaran corriendo o nos atacaran los perros de las diversas fincas, afortunadamente la gente fue muy amable y cordial, unos vecinos nos dijeron que efectivamente había un gato extraño en el sector, que a ratos aparecía por diversos sitios, que se comía la comida de los perros, los cuales lo correteaban constantemente, por lo cual era muy arisco  y difícil de acercársele.

En una casa nos dijeron que habían atrapado al susodicho gato, pero  con el temor de ser heridos por el animal, no lo habían atado bien y este se les había fugado, además el perro de ellos lo había correteado y desde entonces no regresó por esos lados. No obstante dejamos repartiendo concentrado para gatos en varias casas y dejamos un número telefónico para que llamen en caso de que ellos tengan alguna información.

Casi tres meses después y luego de varias pesquisas y rondas sin resultado, mi amigo se estaba dando ya por vencido, (no olviden que un niño reclamaba con insistencia su mascota), cuando por coincidencia de un trabajo hizo amistad con el celador de la escuelita de la localidad, quien  hizo de intermediario con los niños del sector para difundir la voz de la infructuosa búsqueda, hecho que ayudó a mantener viva la  ilusión de recuperar al animalito que tristemente vagaba solitario por el sector.

Ahora eran más las personas que sabían que había un “gatico” de la ciudad extraviado por la vereda, hasta que un buen día llamaron de urgencia al dueño diciendo que el felino, estaba en determinada parte, mi amigo que afortunadamente tenía tiempo libre en ese instante, se apresuró a llegar hasta allí, no sin antes llevarse una bolsa de concentrado para gatos. Cuando llego al lugar que le indicaron, no fue sino llamarlo por su nombre y el animalito, cuatro meses después de haberse perdido reconoció  y corrió hasta los brazos de su amo.

Por tanto todos los esfuerzo realizados, habían valido la pena y mi amigo llamó a casa para dar la buena nueva, obviamente el pequeño propietario del animalito se sintió muy contento de recuperar su mascota  después de tanto tiempo de ausencia.

Sin embargo, surgió  otro inconveniente: ya no había suficiente espacio para cuidarlo mientras hallaba la forma de enviarlo a Pasto; ya que mi amigo ahora vivía  solo en un pequeño apartamento, por lo cual decidió dejarlo provisionalmente en su taller de trabajo, se le adecuó una caja de arena y por las tardes iba, y le dejaba su ración de comida y agua; pero acontece que de dicho taller  habían otras personas que también tenían entrada, pero que rara vez iban, pues parece ser, que fueron justo cuando  IGOR estaba allí, y no se sabe si lo ahuyentaron a  propósito o dejaron la puerta abierta, lo cierto fue que el animalito después de tanto esfuerzo por recuperarlo se volvió a perder; esta vez en el centro de la ciudad de Mocoa.

Recuerdo claramente las palabra de mi amigo cuando me refirió el hecho: ¡ No sabes lo que pasó: el gato se volvió a perder !, hombre dije yo, eso si es mucha mala suerte. Sin  embargo vuelve y juega la búsqueda: a preguntar por el sector, unos dijeron que lo vieron durmiendo por las escaleras de la casa de la cultura, otros que  lo vieron saltar por los tejados de la alcaldía, y no falto quien diga  que se lo vio cruzar por los  patios de la iglesia  con rumbo  a las orillas del Río Mulato. Lo cierto fue que su rastro se perdió completamente.

Imagínense la frustrante llamada a casa para decir esta infortunada noticia, ¿Qué excusa darle a un niño que había esperado tanto tiempo?, total no hubo más remedio que hacerlo; “este gato se me esta convirtiendo en un verdadero dolor de cabeza” dijo mi amigo, “me va a dañar hasta el matrimonio”. Y a pesar de todo no hubo de otra que echarle tierra al recuerdo de IGOR.

Pero, el asunto no termina aquí; casi dos meses después de la huida de IGOR; resulta que el dueño de la casa donde antes residía mi amigo, que entre otras es todo un “caballero”,  y quien conocía el asunto, un día lo llamó para decirle que en la vecindad hay un gato que todas las  noches llega a maullar al tejado y que dicho maullido “le parecía familiar”, que por que no  se acercaba a dar una vuelta por la vecindad.

No obstante, estar mi amigo un tanto ya  cansado del  tema, decidió una tarde pasar por el lugar y acercarse a su antigua residencia, y cual no sería su sorpresa cuando justo a la entrada de ella se encontraba IGOR, como si  estuviera esperando como en los viejos tiempos a  que él, le abriera la puerta. Otra vez él lo llamó y el fiel animalito instintivamente corrió otra vez hasta su amo de siempre, ¿Cómo llegó el gato desde el centro hasta un extremo de la ciudad? Esa es la pregunta que aún nos hacemos, si ese recorrido no lo había hecho nunca.

Lo cierto fue que casi seis meses después la odisea de  IGOR llegaba a su fin, y fue embarcado esta vez con mayores precauciones y  rápidamente, para que culmine  su frustrado viaje a Pasto, donde unos cariñosos brazos lo estaban esperando.




(Adenda: las tres últimas fotografías corresponden a IGOR después de haber sido recuperado tras cuatro meses en el bosque, con un aspecto y un pelaje casi completamente  diferente a su original)

John Montilla: Texto y Fotografías. 2008
jmontideas@hotmail.com