Por. John Montilla
Recuerdo que, en tiempos de mi escuela primaria, existía la costumbre de
vender ese polvo del Fresco Royal por cucharaditas y mezclado con azúcar.
¡Tremenda golosina, de milagro estamos vivos con esas cargas tan grandes de
dulce!
Ese “polvo mágico” en algún momento desapareció del mercado, porque fue aplastado por el peso de la publicidad de otro y hace años no volvimos a tener noticias del tradicional Fresco Royal. También, tuvo competencia, con otro producto, que no pego mucho quizás debido a que su nombre venía en inglés “Kool Aid” y a la gente le quedaba como difícil repetir en las tiendas lo que decían en la televisión: “Cul-eid- cul-eid”. Los muchachos si eran buenos para repetir ese estribillo en la calle, pero dándole un giro picaresco al referirse al producto:
Ese “polvo pinta tripas” como le dice alguien que conozco y a quien nunca le han gustado esos productos, sabía tener como figura de presentación una elegante jarrita animada, con traje y corbatín, tan elegante como la dama que alguna vez vendía esa golosina en la escuela y a quien volví a ver años después de pura casualidad. Estaba radiante y élegamente vestida, me saludó sin detenerse con un simple “hola” y una amable sonrisa; yo no pude evitar recordar que hace muchos años le vi un piojo en una de sus orejas, mientras me vendía una porción de Fresco Royal.
***
John Montilla (17-X-2022)
Relatos de mis memorias
Imagen: Tomada de una de mis revistas de colección.
jmontideas.blogspot.com
Jajaja muy bueno este relato. Y lo del piojo, mortal. La destruiste. Así es muy creídas y con piojos. Además vendiéndole basura a los niños.
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