Por. John Montilla
“El crespúsculo de la
desaparición lo baña todo
con la magia de la
nostalgia.”
Milán Kundera
…Y ese objeto que cada fin de año nos obsequiaban también se lo llevó la avalancha de Mocoa.
No hace mucho al revisar las fechas de fin de año, me
fijé con mayor detenimiento en uno de los almanaques que mi madre tiene colgados en la pared de la
cocina. Un objeto como cualquier otro, sin nada en particular, salvó por un
detalle: Ese almanaque era uno de los que cada año se recibía en casa como
obsequio por ser clientes asiduos de un establecimiento comercial; el problema
es que ese negocio ya no existe, se acabó como tal la noche del desastre de
Mocoa.
El negocio en cuestión se llamaba "Autoservicio La Independencia” y funcionó con esa razón social durante muchos años, y sirvió como punto de
abastecimiento para los habitantes de Mocoa, y además servía como fuente de trabajo para
varias personas; pero la desgracia también se lo llevó y de ello ahora sólo quedan la edificación y los
recuerdos nostálgicos.
De manera increíble la estructura del establecimiento
resistió el embate de las aguas esa fatídica noche, pues mientras los sectores circundantes fueron
arrasados desde los cimientos; el
edificio que recibió de frente el impacto de la avalancha soportó milagrosamente esa prueba. Me estremezco al
recordarlo, ya que estuve parado frente a sus puertas que trepidaban con
los objetos que las golpeaban y con el agua hasta la cintura a escasos minutos
antes de que se desatara el caos más descomunal que Mocoa haya sufrido en su
historia.
Lo que el negocio no resistió fue la pérdida total de
la mercancía, de sus equipos de trabajo y de toda su infraestructura comercial, tampoco soportó el saqueo de las manos
delincuenciales que se aprovecharon del caos y de la angustia de los dueños por
huir de allí, quedando el local desamparado en las sombras de la noche. La avenida torrencial se llevó todo,
incluida la tranquilidad de sus propietarios que en una triste decisión para la
comunidad que nos servíamos de ellos, optaron por no volver a reabrir el
negocio.
![]() |
Imagen tomada desde el interior del edificio. |
Y por eso esta vez en nuestra familia y en muchas otras ya no tendremos en nuestras paredes el tradicional almanaque que nos llegaba cada año con el inconfundible anuncio de “Autoservicio La Independencia” o el de muchos otros negocios cuyas letras fueron borradas para siempre por la fuerza incontenible de las aguas desbordadas.
John Montilla. Texto y fotografías
jmontideas.blogspot.com