domingo, 8 de septiembre de 2013

¡ Sí  hay  gasolina !

Por: John  Montilla


“Si hay  gasolina, si hay gasolinita
 a ocho mil pesitos la botellita,
no se preocupe por la platica, 
cómprela ahorita 
porque  después le toca andar con la moto rodadita.”

Este estribillo le alcancé a escuchar a un señor algo embriagado que  estaba revendiendo el preciado combustible que por  estos días escasea en Mocoa y el Putumayo entero a raíz del paro agrario.

Como están las circunstancias una gran cantidad de conciudadanos se han visto obligados a pagar estos escandalosos precios por  el combustible.  Fui testigo  hace un par de días de cómo en cierto punto se estaba revendiendo y  al preguntar, no por un galón, sino por una simple botella de gasolina pedían doce mil pesos por ella. Más de un necesitado al escuchar el costo daba la media vuelta y adiós. Luego a corta distancia de ese sitio pude ver otro punto de venta en el cual había una sustancial rebaja de cuatro mil pesos con respecto al anterior precio. Pero, a escasos metros más adelante  había una ganga de siete mil pesos por botella y como era lógico esta “mini estación de servicio” era la que más clientes recibía.

 Las “mini estaciones de combustible” que esporádicamente surgen en determinado momento y en la esquina menos esperada, se  pueden percibir, no por los clásicos grandes anuncios de luces  y color, sino por la imagen de una botella plástica de gaseosa  llena de gasolina y  un rústico embudo también elaborado de otra botella recortada para tal fin. Estos objetos al igual que el vendedor discretamente ubicados a las orillas de la calle. No necesitan mucha propaganda mediática pues el voz a voz y la necesidad hacen que la gente llegue a ellos cual abejas motoras en busca de su  polen carburante.

Entonces ante la actual situación a la gente le quedan  dos opciones: Pagar por ello o en caso contrario guardar su vehículo  y echar a caminar;  y los que aún tienen una pequeña reserva de gasolina y quieren ahorrar les toca hacer lo mismo que un buen amigo  confiesa:   “Con la escasez de combustible en Mocoa, algunos aprovechamos las bajadas para desplazarnos con la moto apagada.” Esta práctica y  graciosa escena de rodar la motocicleta se ha vuelto recurrente por estos días. Alguien apunta: “Y  sí miramos a un amigo a pie, nos hacemos los que vemos al otro lado para no tener que llevarlo.” Todo recurso es válido en ese empeño de no tener que dejar guardado el vehículo de transporte.

 Otra persona simplemente sentencia: A mí ya no me alcanza ni para rodarla.”  Y  eso muy seguramente le pasa a muchos, por eso también se han venido presentando los casos de robo de gasolina mediante la modalidad de “ordeñar la moto”  del que la deje mal parqueada. Una fuente confiable me cita un ejemplo de cómo alguien  al disponerse  a regresar a casa después de la jornada de trabajo, se percató de que le había sustraído el combustible del vehículo.

A esto debe sumársele algo peor; a cierta vecina que compró una botella de gasolina le empezó a fallar la moto, pues al parecer la calidad de lo que le vendieron dista mucho del precio que pagó. Ahora a pagar mecánico.  Así que mejor va tocar seguir el consejo de un amigo aficionado a dar pedalazos: “Cómprate una bicicleta, estas nunca se varan por gasolina” y además agrega


 “Deberían implantar en Mocoa la cultura de la bicicleta, empezando por la construcción de ciclo vías.” Yo  le respondo que más fácil es que baje el precio de la gasolina o que a nuestros campesinos les solucionen los problemas.

Pues, no hay que olvidar que los inconvenientes temporales de estos días se deben al actual paro del sector agrario que reclama sus derechos,  y puestos a escoger es mejor que haya papa y arroz para comer;  total gasolina sí hay.  Lo que está es más cara que nunca.

John Montilla

Esp. Procesos lecto-escritores

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